LA TRIBU 20 AÑOS | ACTIVIDADES
20 de 20 son 20 programas especiales de una hora sobre los últimos 20 años producidos por los actuales programas de La Tribu. Ayer Revuelto Gramajo y el año 1989, hoy Al Dorso nos cuenta qué pasó en 1990.
Podés escucharlo entre las 16 y las 17 hs. por FM La Tribu 88.7 MHz. Ahora, un adelanto en palabras…
Parte I. La recepción ya está preparada. Adentro, la ceremonia comenzará a dar sus primeros destellos de sumisión. Los espectadores se rendirán al delirante circo. Van caminando a la nada, pero van. El cielo conglomera colores opacos; quizás violeta, tal vez, sólo negro. De tanto en tanto un refucilo estrepitoso augura la tormenta. Todos, absolutamente todos, lo perciben, pero abstraídos se reclutan en la zurcida carpa oxidada. Agradecemos su presencia, y le damos una cálida bienvenida. Acomódense en sus butacas, compren sus pochoclos, tomen sus bebidas. Hoy presentamos “1990”. Que disfruten de la función.
Acto primero: donde se cuenta de cómo ciertos clowns desgarran la tiesura inocente de lánguidos espectadores.
Los inicios de “el fin de la historia” | El longevo historiador Eric Hobsbawm ha dicho que el siglo XX se terminaba en el año 1989. Argumentaba que la caída del tristemente célebre Muro de Berlín significaba el fin de una era de “catástrofes”, “revolución social” y “mundo bipolar” en la que realmente la humanidad entera estuvo en la encrucijada de adoptar el modelo socialista o seguir con la lógica desigual del sistema capitalista que impuso Occidente desde la expansión ultramarina de los siglos XV-XVI, y que reforzó en el siglo XIX. Luego de 1989 llegaba el “fin de la historia” del seudo intelectual Fukuyama y la vaga idea fatalista de que el “mundo libre” había triunfado de por vida en el mundo entero. Otros divulgadores, como el canadiense Mc Luhan, vociferaban a la opinión pública internacional que viviríamos en una “aldea global” más o menos armónica donde toda la humanidad va a tener que amoldarse para seguir existiendo. Y llegaría el año 1990, con acontecimientos que marcarían la era actual que padecemos. El orden neoliberal del “Consenso de Washington” y de la idea del ALCA vino para quedarse como si fuera una marca registrada que le decía “Goodbye Lenin” a los anquilosados regímenes comunistas de Europa del Este y a los sueños y luchas revolucionarias de liberación nacional, anticolonial y social en algo que definíamos como Tercer Mundo. El año 1990, si nos ponemos quisquillosos, es el último año del decenio que arrancó en 1981…, un decenio para muchos “perdido” o vencido ante la embestida neoconservadora de Reagan, Thatcher, los Chicago Boys y el toyotismo salvaje de Japón. Pero también representa todo un comienzo amenazante para la humanidad: Estados Unidos se consolida como la única superpotencia planetaria, que ha debutado como tal ya en diciembre de 1989 con la invasión descarada sobre Panamá, y que ha alentado la desintegración del bloque soviético del Pacto de Varsovia y de la propia URSS. Mientras tanto, la crisis de la deuda externa desatada en 1982-1983, parecía encaminada a ser “curada” con el peor de los venenos: recetas del FMI y planes de ajustes y privatizaciones dañando la soberanía nacional (o la poca que había) en los países del Sur. Pero significaría también el inicio de más endeudamiento y más sometimiento a las reglas del libre mercado. Fin de una era, pero inicio de otra, de una peor: la del mundo unipolar y la del pensamiento único del neoliberalismo.
Parte II. Una vez dentro, el público teñido de una insolación barata y decrépita, toma asiento. Observa, en el escenario, un conjunto de payasos estridentes que apresuran sus arrebatados trucos para llevarse una aprobación. Estas insólitas y decadentes marionetas de un sistema corrupto y destructivo, acumulan miserables estrategias para llevarse consigo el aplauso final.
Acto segundo: que narra de los terribles y lúdicos métodos de los que se vale el viento de arriba.
Bloque internacional. Alemania campeona | No resulta para nada un capricho este título: en el mundial de fútbol realizado en Italia, la república Federal de Alemania, “Alemania Occidental”, se consagraba campeona tras derrotar a la Argentina de Diego Maradona y Carlos Salvador Bilardo por el simple score de 1 a 0. Ese 8 de julio, en el Stadio Unico di Roma, el mundo podía observar las lágrimas de Maradona y el festejo de los alemanes del oeste triunfador; pero detrás de esa algarabía se podía notar una especie de llamado a la unidad germana luego de la caída del Muro de Berlín en septiembre de 1989. ¡Señores, Alemania es el ejemplo de alegría en un “nuevo mundo” sin “fantasmas comunistas” y amenazas de guerra nuclear entre Washington y Moscú! En octubre de ese año 1990 Alemania del Este se integraría a la Alemania del Oeste y formarían Alemania. Mientras tanto, el bloque soviético agonizaba bajo la embriaguez de la “democracia multipartidista” y las promesas de instalar hipermercados, Mc Donalds, Coca Cola, Pepsi, General Motors, etc. Checoslovaquia, Lituania, Polonia, Albania, Estonia y Bielorrusia se entregan a la vorágine del “mundo libre” y Gorbachov, “Gorbi” para los amigos de Occidente, el 15 de octubre de1990 recibe el premio Noble de la Paz por haber contribuido a detener la guerra nuclear y la guerra fría: fue altamente premiado por haber sido el liquidador de la Revolución de Octubre de 1917. Para colmo de colmos, China, la histórica antiimperial Vietnam y Laos deciden firmemente seguir en la línea del denominado “socialismo de mercado”, mientras Cuba y Corea del Norte resisten ante la marea neoliberal como los países socialistas que no abandonan el gobierno de partido único y la economía estatal planificada a pesar del aislamiento internacional y la crisis económica profunda. (Seguí leyendo el artículo)